sábado, 31 de enero de 2009

EL ESTRES ACELERA EL ENVEJECIMIENTO


El envejecimiento

Como el premio Nobel Linus Paulin dijo, "La muerte es innatural... teóricamente el hombre es bastante inmortal, ya que tiene la capacidad de auto-repararse"; esto lo notamos cada vez que nos recuperamos de una herida o de una enfermedad. Entonces, ¿Por qué envejecemos? Sobre los mecanismos y factores genéticos y metabólicos a la base del proceso de envejecimiento que experimenta nuestro cuerpo con el transcurrir de los años aun no existe un claro consenso. De todas formas, independientemente de las causas de este proceso, el envejecimiento es la perdida progresiva de capacidad de nuestro cuerpo de actuar y funcionar eficazmente, es decir que sus órganos y sistemas, como por ejemplo el corazón, los huesos, los músculos, las articulaciones, la piel, los sentidos, el sistema inmunitario, etc. empiezan a funcionar de manera menos eficiente: la piel pierde su elasticidad, la vista se hace mas borrosa, los músculos tardan más en regenerarse, el sistema inmunitario es mas débil, etc.

Si en la práctica es imposible no envejecer, a menudo nos preguntarnos por qué hay gente que parece envejecer menos rápidamente que su edad. Todos conocemos personas que aparentan una edad inferior a su verdadera edad cronológica. Lo que no sabemos es si esto sea debido a pura suerte, a aspectos genéticos o ambiéntales o bien si sea posible conseguirlo de manera voluntaria.

Edad cronológica y edad corporal

Hoy en día existen varios test que miden la diferencia entre la edad cronológica y la edad corporal, es decir la que demostramos. Esta diferencia es tanto mayor cuanto más rápidamente nuestro reloj biológico interno establece el ritmo de envejecimiento para nuestro cuerpo. Si el reloj biológico va demasiado veloz, nuestro cuerpo envejece más rápidamente que nuestra edad cronológica; al contrario, si el reloj biológico va lento, nuestro cuerpo envejece menos rápidamente y acabamos aparentando menos años de los que tenemos.

Pero, ¿Es posible ralentizar voluntariamente la velocidad de nuestro reloj biológico interno para así envejecer más lentamente? Según los expertos, al menos en parte, esto es posible porque, si por un lado el ritmo de envejecimiento depende de factores no controlables por el individuo, como ambiente, enfermedades, accidentes, condiciones de vida, genética, etc. por otro lado depende también de varios factores que, en parte, un individuo puede controlar, como por ejemplo las costumbres alimenticias, los ritmos de vida, las tensiones emocionales y sobre todo el estrés.

El estrés acelera el ritmo de envejecimiento

Dado que el estrés predispone, vuelve crónica y acelera todo tipo de enfermedad e ineficiencia física debilitando el sistema inmunitario, desminuyendo la vitalidad, creando problemas fisiológicos a varios órganos y sistemas del cuerpo y causando sobre-exposición a enfermedades, acaba acelerando la perdida de funcionalidad de nuestro cuerpo y el reloj biológico interno.

Esto nos sugiere que un bajo nivel de estrés y su manejo eficiente pueden reducir de manera significativa la velocidad de envejecimiento, ya que actúan sobre aquellos factores que influyen sobre el ritmo de nuestro reloj biológico interno y que podemos ágilmente controlar. La prueba de eso está frente a nuestros ojos: la gente que aparentar menos años que su edad cronológica no está estresada, porque consigue altos niveles de vitalidad y un eficiente manejo de estrés. Si consigues lo mismo, tienes muy buenas posibilidades de ralentizar tu ritmo de envejecimiento.

La reserva vital

Para explicar el fenómeno del envejecimiento, el Dr. Selye, padre de los estudios sobre el estrés, solía también usar el concepto de reserva vital, un depósito "bancario" de energía y vitalidad que adquirimos por genética al nacer. Cada vez que necesitamos energía para enfrentarnos a los retos y actividades diarias, usamos parte de esta reserva y el mecanismo fisiológico del estrés nos permite hacerlo de manera productiva; sin embargo, cada vez que la usamos desminuimos la reserva vital y lamentablemente, según Selye, no podemos ingresar en ella nueva energía para reintegrarla. Así que si por un lado la cantidad de energía contenida en la reserva vital depende de factores biológicos y genéticos, por otro lado su duración depende de la intensidad con la cual la gastamos.

Escribía Selye: "Podemos desperdiciar nuestra vitalidad sin ningún criterio o podemos hacer que dure mucho tiempo, usándola con cautela y solo para cosas que merezcan la pena y que provoquen el menor estrés posible". En otras palabras, la vida es un proceso que quema poco a poco nuestra reserva vital, moviendo las agujas de nuestro reloj biológico. Cuanto más rápidamente consumamos esta reserva, más rápidas se moverán las agujas. Una vez más, la solución a esto reside en un eficiente manejo del estrés, tal como sugería Selye: "Debemos aprender a seguir un código de conducta que transforme el distress en eustress", es decir que transforme el estrés negativo en estrés usado positivamente.

El manejo eficaz del estrés es la clave

Tanto si pensamos al envejecimiento en términos de reloj biológico como de reserva vital, el manejo eficaz del estrés ofrece hoy en día una de las medidas más eficaces para ralentizar el ritmo de las agujas y el consumo de la reserva de energía, aumentando nuestras posibilidades de envejecer a una velocidad menor que nuestra edad cronológica para mantener una aspecto y una eficiencia corporal lo mas "jóvenes" posible... mientras nos hacernos adultos o mayores.