¿Acostumbras ir al trabajo o a la escuela sin alimento? Conoce las consecuencias.
Una experta nos explica las consecuencias de no desayunar
¿Cuál es la importancia de tomar diariamente el desayuno?
R. Es nuestra primera fuente de energía para las actividades que iniciamos en el día. Recordemos que despertamos luego de un ayuno prolongado de ocho horas o más, y nuestro organismo se encuentra en una etapa de estrés debido al descenso de energía por la falta de
alimento. Durante el sueño no contamos con el aporte dietético de proteínas y aminoácidos necesarios para la síntesis de neurotransmisores. Esta deficiencia de niveles adecuados de vitaminas y minerales, junto con la baja de glucosa, es lo que nos provoca fatiga, apatía y sueño, afectando nuestro rendimiento en general.
En cambio, un desayuno con la cantidad correcta de carbohidratos y proteínas promueve la secreción de insulina, hormona que estimula la síntesis de enzimas que intervienen en la formación de neurotransmisores. De este modo, estamos en condiciones para realizar trabajos físicos e intelectuales.
¿A quiénes afecta más no desayunar, a los niños o a los adultos?
R. A ambos. En los niños ocasiona que disminuya su atención y su aprendizaje en la escuela; en los adultos, este mal hábito favorece la colitis y la gastritis, porque los jugos que segrega el estómago van irritando sus paredes ante la falta de alimento para digerir. También favorece la irritabilidad en la gente.
Algunas personas se saltan el desayuno con la idea de bajar de peso. ¿Hay consecuencias?
R. Sí, se provoca una mayor ansiedad cuando llega el momento de comer; buscamos alimentos muy grasosos o azucarados para calmarla. Esto favorece el aumento de grasa corporal.
¿Cuál es el horario más conveniente para desayunar?
R. Lo ideal es durante la primera hora después de levantarnos. No obstante, el estilo de vida y las grandes distancias para desplazarnos al trabajo, la escuela o a un desayuno de trabajo o con amigos, hace que se dificulte esta buena costumbre. Aun así, podemos tomar al menos una colación nutriti-va, que consista en fruta (al natural o picada, no en jugo) y frutos secos como nueces o almendras.
¿Cuáles son los alimentos más recomendables para el desayuno?
R. Una fuente de proteína (huevo, pollo, pescado, queso bajo en grasa, leche de soya, leguminosas), vitaminas y minerales (frutas y verduras frescas), y algún tipo de cereal (tortilla, pan, avena, amaranto, arroz).
Los cereales también son parte habitual del desayuno. ¿Qué tan necesarios son para nuestra alimentación en general?
R. Son parte vital de una alimentación equilibrada, pues se encargan de brindarnos energía.
También constituyen una fuente de vitaminas, minerales y fibra (esta última es indispensable para evitar el estreñimiento). Solamente debemos cuidar la cantidad que comemos, porque a pesar de que los cereales son nutritivos, favorecen el almacenamiento de energía, la cual se transforma en grasa corporal cuando se consume en exceso.
¿Cuáles son los tipos de cereales más nutritivos?
R. Los que no tienen conservadores, aglutinantes, colorantes ni azúcares añadidos, como los granos enteros y los integrales; por ejemplo, arroz, arroz integral, arroz salvaje (muy alto en valor nutricional), maíz, amaranto, mijo, avena y avena integral, entre otros.




Salud ósea y coagulación sanguínea. Las verduras de hoja destacan sobre el resto por su contenido en filoquinona o vitamina K1, el compuesto químico que sintetizan las plantas y la fuente dietética principal de vitamina K. De todas ellas, destacan la col o repollo, espinacas, lechugas, acelga, brócoli y coles de Bruselas. Esta vitamina participa de manera directa en la síntesis de compuestos que regulan la coagulación de la sangre, los llamados factores de coagulación. Su ingesta evita pérdidas de sangre al frenar las hemorragias. No obstante, comer estas verduras en exceso puede interferir con medicamentos recetados para regular la coagulación sanguínea como el acenocumarol (también conocido como Sintrom). En algunos individuos, la respuesta del organismo al fármaco anticoagulante varía según la concentración plasmática de vitamina K1. Esto puede suceder si la persona afectada come habitualmente verdura en una de las comidas. En estos casos, el médico es quien debe aconsejar moderar su consumo. Pero las funciones de la vitamina K van más allá de la coagulación sanguínea. Interviene también en la salud de los huesos, ya que la osteocalcina, una proteína específica de la matriz ósea, requiere de vitamina K para su maduración. La osteocalcina participa de modo directo en la mineralización de los huesos ya que es necesaria para unir de forma efectiva el calcio con la matriz ósea. La cantidad diaria recomendada de vitamina K (90 microgramos para mujeres adultas y 120 para los hombres) se cubre por medio del consumo de alimentos ricos en ella, como las verduras de hoja.

