martes, 11 de octubre de 2011

EMOCIONES Y CANCER



Las personas que son propensas a desarrollar cáncer, tienen dificultades para expresar emociones como ira, miedo o culpabilidad

Después de la enfermedad cardiaca y la diabetes, el cáncer es la tercera causa más común de muerte en México. Y aunque hoy en día existen múltiples causas externas que están incrementando este padecimiento, si éstas fueran la causa, todos desarrollaríamos cáncer.

En el cuerpo, todo el tiempo se manifiestan células anormales, pero el sistema inmune usualmente se encarga de ellas sin dejar residuos. Con el cáncer, las células anormales crecen sin freno y se expanden. Una célula anormal es una rebelde. En vez de comportarse como las demás y realizar sus funciones destinadas para el apoyo del todo, se separa de su comunidad.

En este sentido, se parece al comportamiento humano que, en vez de preocuparse por el bienestar de todos, se preocupa por el bienestar personal a costa de los demás. Y así como las células cancerosas se aíslan, también podemos aislarnos de nosotros mismos, de nuestras emociones reales.

Este estado de enajenación interna puede ser causado por múltiples factores, como el trauma y el shock de perder a una persona amada, un divorcio, la pérdida repentina de un trabajo o de la estabilidad financiera. Estas pérdidas pueden seriamente afectar nuestro sentido de identidad y suprimir el sistema de defensa natural. Los dos años que preceden el comienzo de los síntomas son cruciales para la fermentación de esa división inter

na, ya que las emociones que no son manejadas o soltadas sino enterradas o ignoradas, se vuelven energía estancada. Las emociones fuertes no se disuelven por sí mismas.

Los temas emocionales ligados a las personas que tienden al cáncer incluyen el ayudar a otros contra el detrimento de sí mismos –negar sus propias necesidades al creer que los demás son primero-, la incapacidad de expresar emociones negativas, especialmente ira, vergüenza, miedo, resentimiento de largo plazo o culpabilidad. Estos resentimientos contenidos muchas veces desde la infancia, tal vez nunca fueron expresados; un sentido de impotencia, el sentirse sin valor, sin importancia, o no suficientemente buenos, y una deses
peranza interna que lleva a lo que se ha llamado “suicidio aceptable”.

¿Qué pasa con un mundo que invierte en la muerte? ¿No tiene la misma lógica que un individuo que constantemente practica hábitos que le hacen daño a largo plazo? Es un individuo, y una sociedad, que olvidaron quienes son, y quienes somos. El cáncer tan proliferado hoy en día es resultado de una sociedad dispersa y separada por el ego. Una persona que desarrolla cáncer vive esa batalla dentro de su cuerpo y alma.

El cáncer no es contagioso. Es algo que emerge de dentro y de dentro puede ser desactivado. Ya no son aislados los casos de cánc
eres diagnosticados como incurables que son disueltos "inexplicablemente". No hay nada prescrito en lo que concierne el resultado a largo plazo después de un diagnóstico de cáncer.

Sé de personas que en el momento que recibieron los resultados soltaron la vida y comenzaron a morir. Y sé de personas que en contra de todas las expectativas se libraron de sus células malignas.

Para renovar el sistema inmunológico es importante
reforzar el deseo de vivir. Aquellas personas que desarrollan un espíritu de lucha y fortaleza mental, aquellas que no se rechazan, tienen más probabilidades de salir adelante que aquellas que se dan por vencidas. El cuerpo te habla a través de las llamadas “enfermedades”. Eso lo explica Debbie Shapiro en Tu cuerpo habla tu mente (Your Body Speaks Your Mind). Tú tienes la opción de escuchar el idioma del cuerpo, tu propia voz, o de rendirte ante autoridades externas que prefieren acallar tu delicado instrumento para sistematizar el cuidado de éste como si fuera producto de supermercado.