Tipos de estrés según tiempo de afección e intensidad
Esta división de diferentes tipos de estrés corresponde al tiempo o periodicidad que se permanece bajo sus efectos. Lo cual incide sobre gravedad y consecuencia en la salud física y emocional:
Agudo: Es el tipo de estrés que se pasa, de forma puntual, por periodos cortos debido generalmente a una causa pasajera. Por ejemplo, ante un viaje, ante un imprevisto desafortunado, un cambio incluso deseado (de casa, trabajo, mobiliario, coche, etc.) Esta clase de estrés no tiene muchas consecuencias en la salud por ser puntual, pero sí produce síntomas como excitación, irritabilidad, pérdida o aumento del apetito, mal dormir, etc.
Episódico: Este tipo de estrés se corresponde al que se entra por periodos. Por ejemplo, un estudiante en exámenes, un bombero en las emergencias, un deportista en competición, etc. Pero cuando es con demasiada periodicidad se corre el riesgo de perjudicar más severamente la salud con síntomas como dolores de cabeza y/o espalda persistentes, hipertensión, dolor en el pecho, etc. Cuando el estrés agudo episódico necesita tratamiento, en general requiere ayuda profesional y meses de proceso.
Crónico: Esta clase de estrés se produce al pasar mucho tiempo bajo los efectos del tipo anterior o por trabajos que generan un estrés constante, sanitarios de urgencias, controladores aéreos, servicios de seguridad etc. También personalidades ansiosas, perfeccionistas, negativas, etc. En el tipo crónico el individuo se mantiene estresado de forma habitual, lo que le genera múltiples problemas de salud, físicos, emocionales, incluso mortales, si no se tratan debidamente.
Tipos de estrés según sus características
Eustrés: También llamado positivo. En la categoría anterior entra en el tipo agudo. Es puntual y generalmente corresponde a actividades físicas, entusiasmo, ilusión, creatividad y motivación.
Distrés: Este tipo de estrés es negativo. Causado por los reajustes constantes o alteraciones en una rutina. También entra en el grupo de agudos pero puede pasar a ser más intenso y empezar a rozar el episódico.
Hipoestrés: El hipoestrés es lo contrario del hiperestrés. En este tipo se está en un estado de absoluto aburrimiento y desmotivación. Se suele dar en el caso de personas inquietas y creativas que se ven sujetas a trabajos repetitivos, como por ejemplo, la cadena de engranaje de una fábrica.
"Lo importante no es tanto lo que te ocurre, sino cómo te lo tomas".
Por tanto, la mejor manera de combatir cualquier tipo de estrés es aprender a cambiar el enfoque.