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sábado, 8 de abril de 2017

12 PRODUCTOS CREADOS POR MONSANTO

1. Sacarina. John Francisco Queeny fundó “Monsanto Chemical Works”, con el objetivo de producir sacarina para Coca-Cola. Estudios realizados durante la década de 1970 mostraron que este químico produce cáncer en ratas y otros mamíferos de prueba. Sin embargo, tras descubrir que causa el mismo efecto en humanos, Monsanto sobornó a médicos e instituciones para seguir comercializandola.
2. PCBs. Durante la década de 1920, Monsanto comenzó a expandir su producción química mediante bifenilos policlorados (PCB), para producir fluidos refrigerantes de transformadores eléctricos y motores. Cincuenta años después, la EPA publicó un informe citando a los PCBs como causantes de cáncer en animales, con pruebas adicionales indicando que produce cáncer en seres humanos. Casi 30 años después los PCBs fueron prohibidos en EE.UU., este químico sigue apareciendo en la sangre de las mujeres embarazadas, como se informó en un estudio de 2011. En muchas áreas de Argentina se sigue utilizando PCBs.
3. Poliestireno. En 1941, Monsanto comenzó a enfocarse en plásticos y el poliestireno sintético, que todavía es ampliamente utilizado para envasar alimentos. El poliestireno fue clasificado quinto en la lista de 1980 de la EPA, donde se enumeran productos químicos cuya producción genera los residuos más peligrosos. Al estar en los envases de comida ingerimos poliestireno (efecto de migración), que causa depresión, cáncer y daños a los nervios. Los vasos y recipientes hechos de este material sintético son difíciles de reciclar. Deben ser derretidos utilizando un equipo adecuado que la mayoría de los centros de reciclaje no poseen. Dentro de 1000 años, la bandeja de carne que usted compró en Carrefour o Wall-Mart seguirá existiendo en alguna parte del planeta. Es fatal para la vida marina: Flota en la superficie del océano, se descompone en pequeñas esferas que los animales comen. Las tortugas de mar, por ejemplo, pierden su capacidad de sumergirse y mueren de hambre.
4. Bomba Atómica y armas nucleares. Poco después de ser adquirida por Thomas and Hochwalt Laboratories, la corporación Monsanto se convirtió en una división de su Central Research Department. Entre 1943 y 1945, este departamento coordinó esfuerzos de producción clave con Manhattan Project. Lea sobre el mayor accidente industrial de Norteamérica.
5. DDT. En 1944, Monsanto empezó a fabricar el insecticida DDT, con la excusa de combatir a los mosquitos “transmisores de malaria”. En 1972, el DDT fue prohibido en EE.UU. – Sus efectos adversos para la salud humana incluyen infertilidad, fallos en el desarrollo, destrucción del sistema inmunológico, muerte. El DDT impide al andrógeno unirse con su receptor, bloqueando, por lo tanto, al andrógeno para conducir un normal desarrollo sexual, dando lugar a anormalidades. Durante un experimento llevado a cabo en el Mar Caspio (Mediterráneo), el DDT a una concentración de 1 ppb redujo la población de peces hasta un 50%. El transporte atmosférico de largo de esta sustancia afecta actualmente a todos los seres vivos del planeta. Fue detectado en el aire del Ártico, terreno, hielo y nieve y virtualmente en todos los niveles de la cadena alimentaria mundial. Los sedimentos del fondo en lagos y los lechos de los ríos actúan como reservas para el DDT y sus metabolitos. Todos los bebés humanos nacen con DDT en la sangre.
6. Dioxinas. En 1945, Monsanto comenzó a promover el uso de pesticidas químicos en la agricultura con la fabricación del herbicida 2,4,5-T (uno de los precursores de agente naranja), que contiene dioxina. Las dioxinas son un grupo de compuestos químicamente relacionados que se conocen como los “Doce del patíbulo” – Son contaminantes ambientales persistentes que se acumulan en la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales. Durante décadas, desde que fue desarrollado por primera vez, Monsanto fue acusada de encubrimiento o no informar sobre la contaminación por dioxinas en una amplia gama de sus productos.
7. Agente Naranja. Durante la década de 1960, Monsanto fue el principal fabricante de Agente Naranja, un herbicida / defoliante utilizado como arma química en la guerra de Vietnam. La fórmula de Monsanto tenía niveles de dioxinas mucho mayores que el Agente Naranja producido por Dow Chemicals, el otro fabricante (por lo que Monsanto fue el acusado clave en la demanda presentada por veteranos de la guerra en los Estados Unidos). Como resultado del uso de Agente Naranja, Vietnam estima que más de 400.000 personas fueron asesinadas o mutiladas, 500.000 niños nacieron con defectos de nacimiento, y un máximo de 1 millón de personas quedaron discapacitadas o sufrieron problemas de salud, por no hablar de los efectos a largo plazo que lesionaron a más de 3 millones de soldados americanos y sus descendientes. Memos internos de Monsanto muestran que la corporación conocía perfectamente los problemas de contaminación por dioxinas del Agente Naranja cuando vendió el producto al gobierno de EE.UU. (para su uso en Vietnam). Sin embargo, la “Justicia” norteamericana permitió a Monsanto y Dow apelar y recibir protección financiera por parte del gobierno, ignorando a los veteranos que buscan una compensación por haber sido expuestos al Agente Naranja.
Recién en el año 2012, 50 años más tarde del rociamiento con Agente Naranja, comenzaron algunos esfuerzos por limpiarlo. Mientras tanto, el legado de Monsanto para las generaciones futuras se traduce nacimientos de niños deformes, que continuarán durante las próximas décadas. ¿Piensa que no puede suceder aquí? Varios cultivos argentinos son modificados genéticamente para resistir un herbicida hecho con el principal componente del Agente Naranja (2,4-D), con el fin de luchar contra las “súper malas hierbas” desarrolladas por el RoundUp. Estos químicos persisten en los alimentos hasta llegar a las góndolas del supermercado y más tarde a su estomago.
8. Abono a base de petróleo. En 1955, Monsanto empezó con la fabricación de “fertilizantes” a base de petróleo, luego de comprar una refinería petrolera. Los “fertilizantes” a base de petróleo matan microorganismos benéficos del suelo esterilizando la tierra y creando dependencia, es como una adicción a los sustitutos artificiales. Dado el creciente precio del petroleo no parece una opción demasiado económica ni prospera…
9. RoundUp. Durante la década de 1970 Monsanto fundó su división Agricultural Chemicals, para producir herbicidas, y uno en particular: RoundUp (glifosato). La propaganda de Monsanto es que puede erradicar “las malezas” un día para el otro. Por supuesto los agricultores lo adoptaron de inmediato. La utilización de este químico aumentó cuando Monsanto introdujo las semillas “RoundUp Ready” (resistentes al glifosato), lo que permite a los agricultores a saturar el campo con herbicidas sin matar estos cultivos (transgénicos). Monsanto es una corporación muy poderosa, como lo demostró recientemente haciendo firmar a Obama un Acta de Protección para sus crímenes. Y aunque el glifosato inicialmente fue aprobado por organismos reguladores de todo el mundo, y es ampliamente utilizado en Argentina y Estados Unidos, más tarde fue prácticamente erradicado de Europa. El RoundUp fue hallado en muestras de aguas subterránea, así como en el suelo, y el mar, e incluso en las corrientes de aire y las lluvias. Pero por sobre todo en alimentos.
Es el causante de la desaparición de abejas, y produce malformaciones, infertilidad, cáncer y destrucción del sistema inmunológico. Los estudios independientes demostraron efectos sobre la salud consistentemente negativos que van desde tumores y función orgánica alterada, hasta muerte por intoxicación. El RoundUp es Agente Naranja con distinto nombre.
10. El aspartame (NutraSweet / Equal). Fue descubierto accidentalmente durante una investigación sobre hormonas gastrointestinales. Se trata de un producto químico dulce que en primera instancia, mató a un mono bebé y dejó a otros 5 dañados gravemente (sobre un total de 7 monos), en un ensayo clínico realizado para que la FDA apruebe el Aspartame. ¡Y la FDA lo hizo! (1974). En 1985, Monsanto adquirió la empresa que fabricaba aspartame (GD Searle) y comenzó a comercializar el producto rebautizándolo NutraSweet. Veinte años más tarde, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. publicó un informe que enumera 94 problemas de salud causados por el aspartamo. (Vea un vídeo rápido aquí.).
11. Hormona de Crecimiento Bovino (rBGH). Esta hormona modificada genéticamente fue desarrollada por Monsanto para ser inyectada en las vacas lecheras y aumentar la producción de leche cuando no hay escasez de leche. Las vacas sometidas a rBGH sufren un dolor insoportable debido a la inflamación de las ubres, y mastitis. El pus de la infección resultante entra en el suministro de leche que requiere el uso de antibióticos adicionales. La leche rBGH produce cáncer de mama, cáncer de colon, y cáncer de próstata en seres humanos.
12. Cultivos Genéticamente Modificados OGM / GMO / GM. A principios de la década de 1990, Monsanto comenzó el “empalme” de genes de maíz, algodón, soja y canola. Utilizó ADN de fuentes extrañas para lograr dos características principalmente: Un pesticida generado internamente, y resistencia al herbicida RoundUp de Monsanto. En otras palabras, las plantas envenenan y matan a los insectos y mamíferos que las devoran, y, resisten el agroquimico (pariente del Agente Naranja) RoundUp que persiste en ellas incluso tras su procesamiento hasta llegar al consumidor.
Por supuesto la transgenesis se ha extendido. Papas, frutas, manzanas, tomates, lechuga, tabaco, peras, sandías. TODO tiene su versión OGM.
Pese a las décadas de propaganda diciendo que los cultivos genéticamente modificados podrían alimentar al mundo, que tendrían más nutrientes, resistencia a la sequía, o mayor rendimiento, ninguna de esas promesas se cumplió. Los cultivos GM no alimentan al mundo, causan cáncer. No tienen más nutrientes, de hecho no alcanzan ni un 10 % de los nutrientes de los cultivos orgánicos. No resisten a la sequía. No brindan mayor rendimiento sino menor rendimiento, mientras encarecen la producción. La mayoría de las ganancias de Monsanto provienen de las semillas diseñadas para tolerar el RoundUp, este diseño transforma a los “alimentos” en armas mortales para la humanidad. Los ingresos de Monsanto aumentan constantemente ya que los agricultores se ven obligados a usar más y más químicos debido a la proliferación de super malezas que evolucionan desarrollando resistencia al RoundUp.
Monsanto y los medios de comunicación masivos ocultan que el Amaranto orgánico era el verdadero alimento proyectado para la humanidad del futuro. Cura el cáncer, lo previene, es el cereal más nutritivo del planeta y fue la primera planta en germinar en el espacio. Tal es así que los astronautas de la NASA utilizan amaranto para mantenerse saludables y no soja.
Al igual que durante los primeros días de los PCB, el DDT, o el Agente Naranja, Monsanto ha engañado y sobornado con éxito a los organismos públicos y reguladores generales implantando la creencia de que el RoundUp y los cultivos modificados genéticamente son beneficiosos y “seguros”.
Sin embargo Monsanto tuvo que ordenar a Obama que firmara una Ley en salvaguarda de la corporación para defenderse de las denuncias y demandas producto de 100 años de nuevos estudios que demuestran los efectos negativos e impactos ambientales de los OGM. Monsanto ataca dichos estudios científicos mediante medios de comunicación masivos controlados, denigrando e ignorando a las organizaciones independientes, y científicos honestos. Pero además, Monsanto cuenta con asociaciones industriales, blogs, científicos sobornados, “ciencia independiente” falsa y todo tipo de herramientas que a su vez, los mismos medios de comunicación corruptos patrocinan, sumado a cientos de miles de artículos de relaciones públicas “privadas” realizados por empresas que con frecuencia fueron fundadas, son financiadas y mantenidas por Monsanto.
Desafortunadamente, muy pocos de nosotros tomamos el tiempo para localizar a los miembros fundadores, y las relaciones de estas fuentes no válidas con Monsanto. (Leer más en esta página en inglés).
La FDA respalda enfáticamente a Monsanto, ya que comparte funcionarios con Monsanto mediante el fenómeno “Puertas Giratorias”. En el siguiente gráfico elaborado por Millones contra Monsanto puede ver algunos ex vicepresidentes de Monsanto y abogados de la firma que más tarde ocuparon cargos en la FDA. Y no se olvide de Clarence Thomas, el ex abogado de Monsanto, que siendo juez de la Corte Suprema de Justicia, falló a favor de Monsanto en cada caso presentado.
El viento y las abejas transportan mutaciones genéticas de Monsanto a la naturaleza salvaje, comprometiendo el ecosistema global. Muy pronto todas las plantas serán transgénicas.
13. Un producto extra para este informe: Las semillas Terminator. A finales de 1990, Monsanto desarrolló tecnología para producir granos estériles incapaces de germinar. Estas “semillas Terminator” obligarían a los agricultores a comprar nuevas semillas de Monsanto cada año, en lugar de guardar y reutilizar las semillas de sus cosechas como lo hicieron durante siglos. Afortunadamente, esta tecnología fracasa en al mercado. Por lo cual Monsanto decidió exigir a los agricultores la firma de un contrato de acuerdo para que no re-utilicen ni vendan las semillas, lo que les obliga a comprar nuevas semillas y se antepone a la necesidad de un “gen terminator”. El fracaso parcial de las semillas terminator es una suerte para nosotros … ya que también eran susceptibles a polinización cruzada y podrían haber contaminado cultivos y bosques en todo el mundo. Lo cual no significa que este objetivo siga en los planes de Monsanto.
¿Cómo se traduce el legado de Monsanto para la humanidad?
Entre el 85% y el 90% de los alimentos que usted consume cada día tiene OGMs y tóxicos químicos de Monsanto, y residuos de RoundUp. (Las cifras en esa fuente están desactualizadas)
¿Cómo logra Monsanto su impunidad? Según la Asociación de Consumidores Orgánicos en un documento del año 2011, “Hay una correlación directa entre el suministro de alimentos genéticamente modificados y los $ 2,000,000,000,000 de dólares que el gobierno de EE.UU. gasta anualmente en atención médica, es decir, una epidemia de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta y un vinculo comercial con los laboratorios de fármacos y vacunas.
En lugar de frutos sanos, verduras, granos y animales alimentados con hierba natural, las granjas industriales de Estados Unidos y Argentina producen un exceso de comida chatarra de ingeniería genética para ocasionar enfermedades cardíacas derrame cerebral, diabetes y cáncer, con el respaldo de subsidios agrícolas, mientras que los agricultores orgánicos no reciben dichas subvenciones.
La historia de Monsanto refleja un cuadro persistente de sustancias químicas tóxicas, demandas, y ciencia manipulada. ¿Es este el tipo de entidad que queremos para controlar el suministro de alimentos de nuestro mundo?
Monsanto no está sola. Otras empresas del “Big Six” incluyen a: Pioneer Hi-Bred International (filial de DuPont), Syngenta AG, Dow Agrosciences (filial de Dow Chemical), BASF (que es una compañía química que expande rápidamente su división de biotecnología) y Bayer CropScience (filial de Bayer).

lunes, 11 de abril de 2016

GLUTEN, UN ASESINO TRANSGÉNICO EN SU CEREBRO


El cerebro no está destinado al fracaso como cuestión de rutina a medida que envejece. Y es posible prevenir la demencia. Una de las mejores estrategias dietéticas para proteger su salud cerebral es reducir el consumo de carbohidratos no vegetales, incluidos los azúcares, granos y, por tanto, el gluten, mientras que aumenta el consumo de proteínas magras y grasas saludables.
Padecemos un excesivo consumo de granos altamente procesados: es una realidad fácilmente verificable. También lo es que la semilla de trigo que se siembra hoy día no es la semilla de trigo de antes porque ha sido modificada para que produzca más gluten. El resultado es que la alimentación ha incrementado la incidencia de la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten, afirma Arthur Agatston, director médico del bienestar y la prevención en Baptist Health y autor del libro "The South Beach Diet Gluten Solution".


Él afirma que la sensibilidad al gluten puede causar síntomas tales como diarrea, fatiga, dolores de cabeza, depresión, dolor en las articulaciones, problemas en la piel y problemas de peso. También se ha vinculado a la artritis, la tiroiditis, la diabetes y todo tipo de problemas autoinmunes.

Investigadores médicos estadounidenses creen que más del 50% de las personas son sensibles al gluten en cierto grado. Para estas personas, el gluten –la proteína que se encuentra de forma natural en el trigo, la cebada y el centeno– puede causar una serie de trastornos de salud que van de leve a extrema.

Según The Lancet Neurology, revista muy respetada sobre investigaciones del cerebro, el hoy incurable Alzheimer -la forma más común de demencia y el término general para pérdida de memoria y otras incapacidades intelectuales suficientemente serias como para interferir con la vida diaria-, es prevenible.

La advertencia de los neurólogos: Para proteger su salud cerebral y prevenir la demencia, debe evitar el azúcar y los carbohidratos, y el gluten.

"No hay absolutamente ningún inconveniente en reducir o eliminar el gluten", dijo el neurólogo Agatston. "Es completamente sano hacerlo. Incluso las personas que piensan que no son sensibles al gluten pueden descubrir que se sienten mejor y obtienen mejores resultados cuando no lo consumen. Un gran éxito es el del tenista Novak Djokovic. Su ascenso al convertirse en el jugador Nº 1 del tenis en el mundo comenzó poco después de renunciar al gluten", agregó.

N°1. Cuidado con la dieta

Hace algunos años, los padres de una niña llamada Karen acudieron al neurólogo estadounidense David Perlmutterporque la menor presentaba problemas recurrentes al razonar y concentrarse, lo que afectaba su desempeño en matemáticas y lenguaje. Era un enigma: los exámenes no revelaban anomalías evidentes en la anatomía del cerebro de Karen y, además, sus padres relataban que había períodos en que la niña se desempeñaba con normalidad.

Esto último llamó la atención de Perlmutter, porque indicaba que el cerebro estaba sano y que había algo más que lo afectaba de tanto en tanto.

Considerando que la dieta es uno de los factores que más varía, él ordenó varios tests. Estos detectaron intolerancia al gluten, proteína presente en cereales como el trigo y que en algunas personas activa una reacción que les impide procesar alimentos como pan y pastas.

Lo curioso es que Karen no tenía problemas estomacales, pero aun así Perlmutter aconsejó quitar el gluten de su dieta.

En 2 semanas, sus funciones cognitivas mejoraron y al terminar el año era de las mejores de su curso. Estos intrigantes resultados llevaron a Perlmutter a especializarse en la relación dieta-cerebro y a integrarse al Colegio Estadounidense de Nutrición, experiencia reflejad en su libro "Grain Brain", que recopila estudios que muestran cómo el azúcar, los hidratos de carbono y el gluten pueden incidir en la aparición del trastorno neurodegenerativo Alzheimer.

"Como neurólogo que trata con pacientes y sus familias y como cuidador de un padre que sufre este mal, la obsesión por crear drogas que no han dado ningún resultado es frustrante, porque los estudios indican que el 54% de los casos podría evitarse si se prestara atención a factores modificables como la dieta", escribió en la web Daily Beast.

Su punto de vista es compartido por Paul Nussbaum, neurosicólogo de la Pittsburgh University y consejero de la estadounidense Fundación de Alzheimer: "El estilo de vida es crítico para nuestra salud cerebral y los estudios indican que ciertos mecanismos ambientales ayudan a que el cerebro se defienda de la expresión de la enfermedad".

2. Transgénicos, un problema grande

1 de cada 10 celíacos (término usado para quienes son intolerantes al gluten) desconoce que presenta esta condición, de acuerdo a un estudio de la Clínica Mayo (2012, USA), que comparó muestras de sangre tomadas en 1948 con muestras actuales y reveló que los jóvenes celíacos son 4 veces más que a mediados del siglo 20.

Una explicación que ofrece el cardiólogo William Davis, en su libro "Wheat Belly": "El trigo ha sido modificado genéticamente para tener 50 veces más gluten". ¿El motivo?"Su proteína gliadina es un opiáceo que estimula el apetito".

Si bien se creía que la intolerancia al gluten era sólo un cuadro gastrointestinal, la Sheffield University (Reino Unido) demostró que puede manifestarse sólo con problemas de memoria y sin malestares estomacales, tal como ocurrió con Karen.

En su reporte, el médico Marios Hadjivassilou afirma: "A veces, este cuadro puede ser exclusivamente neurológico".

Otros estudios de Hadjivassilou relacionan al gluten con lesiones en la sustancia blanca del cerebro (compuesta por fibras nerviosas cubiertas de mielina, sustancia que las protege y cuya destrucción induce el Alzheimer) e inflamación de los vasos sanguíneos cerebrales que inciden en la demencia.

Perlmutter explica que la sensibilidad al gluten se genera por una alta liberación de anticuerpos ante la presencia de lagliadina. Esto origina una respuesta inflamatoria a nivel cerebral mediada por citocinas, químicos que han sido ligados al Alzheimer y al Parkinson.

"Al cerebro no le gustan estas reacciones inflamatorias y no responde bien a las citocinas. La razón es que estos agentes terminan dañando las mitocondrias, los generadores de energía de las células. Cuando esto ocurre, se genera un suicidio celular", dice Perlmutter.

N°3. Cuidar el cerebro

El estudio de la Clínica Mayo reveló que las personas de mayor edad con dietas altas en "grasas buenas" (nueces, paltas o aceite de oliva) y bajas en carbohidratos (pan, golosinas o alimentos procesados, como papas fritas) tienen 42% menos de riesgo de deterioro cognitivo.

"El cerebro está compuesto en 60% por grasa; de hecho, es la zona más grasosa del organismo. Las grasas buenas resguardan los conductos nerviosos y hacen que la información se propague rápidamente entre las neuronas", explica Paul Nussbaum.

Por el contrario, los expertos coinciden en que los alimentos procesados y las grasas trans (helados, alimentos fritos, snacks) reducen la actividad sináptica de las células nerviosas, de acuerdo a un estudio con ratas de la Curtin University of Technology(Australia), cuyos expertos descubrieron que estas grasas dañan el recubrimiento de los vasos sanguíneos cerebrales, permitiendo la entrada de la proteína amiloide, que se acumula en las células nerviosas, inflamándolas y provocando su deterioro y posterior muerte.

Según Nussbaum, los alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 (salmón, nueces, aceite de soja) tienen el efecto opuesto: nutren las células cerebrales y "potencian su actividad eléctrica". Por esto, Perlmutter suele someter a sus pacientes a una dieta compuesta entre 50% y 60% por "grasas buenas".

N°4. Maldita azúcar

Los altos niveles de azúcar en la sangre se ligan con el riesgo de demencia senil. Lo demostraron expertos de la Washington University, quienes siguieron a 2.000 adultos mayores por casi 7 años y establecieron que esta afición por lo dulce eleva en 18% el riesgo de Alzheimer.

Según Paul Nussbaum, por este motivo, los crecientes índices de diabetes, patología caracterizada por alta presencia de azúcar en la sangre, son "un problema cada vez más alarmante para nuestra salud cerebral".

Perlmutter afirma que la diabetes duplica el riesgo de Alzheimer. Los carbohidratos complejos, presentes en alimentos como pastas y pan, son convertidos por el organismo en azúcar, compuesto que según la Clínica Mayo deteriora los vasos sanguíneos cerebrales e incentiva el desarrollo de placas de amiloides.

Además, eleva la producción de radicales libres, subproductos del proceso metabólico que dañan el hipocampo, centro cerebral de la memoria y una de las primeras víctimas del Alzheimer.

El gluten penetra no sólo el intestino, sino su cerebro, lo que le permite que otras proteínas ingresen al torrente sanguíneo también. La investigación indica que esto sensibiliza el sistema inmunológico y favorece la inflamación y la autoinmunidad.

Y la inflamación, dicen los neurólogos, es la piedra angular de la demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.

Los niveles de azúcar en la sangre crónicamente altos que vienen con una dieta alta en carbohidratos causan problemas de enfoque o "niebla cerebral", y ponen a las personas en mayor riesgo de padecer de demencia.

Los pacientes del neurólogo Agatston reportaron que desaparecía esa misma sensación de "confusión mental" cuando eliminaron o redujeron su ingesta de gluten.

Un estudio que apareció en la publicación Journal of Alzheimer’s Disease, en 2012, reveló que las personas que consumían mayores cantidades de carbohidratos en sus dietas tenían un mayor riesgo de demencia en un 89%.

Los científicos y médicos, entre ellos el Dr. Agatston, nos han dicho durante años que una dieta más baja en carbohidratos procesados y más alta en proteínas magras y grasas buenas es el mejor modo de mantener el azúcar en la sangre baja. Estos carbohidratos procesados, dice el Dr. Agatston, a menudo contienen gluten. Con esto en mente, se dice que, "vale la pena que todos probemos a eliminar el gluten".

N°5. ¿Qué es la zonulina?

"La selección de estilos de vida, como los ejercicios aeróbicos y comer cantidades abundantes de grasas saludables y reducir los carbohidratos, afecta la salud total del cerebro, al igual que el riesgo de padecer de Alzheimer", explica el neurólogo Perlmutter.

Los alimentos son un potente modulador de la epigenética y pueden habilitar o interferir con nuestro ADN, a la vez que regulan la expresión de muchos genes.

Perlmutter piensa que uno de los culpables más grandes del deterioro de la salud cerebral en los tiempos modernos ha sido la introducción del trigo transgénico en la dieta humana. Las siembras de trigo de hoy día, modernas e híbridas, comparten pocas similitudes genéticas, estructurales y químicas con el grano de escanda silvestre que consumían nuestros antepasados en pequeñas cantidades.

En Occidente, el 20% de las calorías provienen de alimentos a base de trigo. Perlmutter está entre las personas que consideran estas estadísticas peligrosas, en especial desde que el Dr. Alessio Fasano, pediatra gastroenterólogo e investigador científico que dirige el Centro de Investigación y Tratamiento de la Enfermedad Celiaca en el Hospital General de Massachusetts, en Boston, encontró que el gluten en el trigo lleva a la producción de zonulina en el intestino.

La zonulina aumenta la permeabilidad de la pared intestinal, lo que permite que las proteínas se filtren desde el intestino al torrente sanguíneo, explica Perlmutter.

Estas proteínas, que normalmente permanecen dentro del sistema digestivo, entonces desafían las partes del sistema inmunitario, la fascia macro y otros tipos de células blancas que aumentan la producción de químicos que promueven la inflamación.

"La zonulina es la piedra angular de enfermedades caracterizadas por la inflamación del cerebro (Alzheimer, autismo, Parkinson y trastorno de déficit de atención), al igual que enfermedades autoinmunes", advierte Perlmutter.

La investigación de Fasano muestra que tal reacción a la zonulina está presente en 100% de los seres humanos—no solo en el 1.8% de la población que tiene la enfermedad celiaca o el 30% que tiene sensibilidad al gluten.

"Una característica distintiva de lo que llamo un cerebro de grano es que la disfunción cerebral se basa en la inflamación por el consumo de gluten, al igual que cadenas largas de moléculas de azúcar conocidas como carbohidratos", dice Perlmutter.

Perlmutter cita un análisis publicado por Loren Cordain, autora del libro "The Paleo Diet":"Estamos desafiando cada vez más la fisiología humana al consumir lo que no estamos genéticamente preparados para procesar, como las 133 libras de trigo promedio que consumen los estadounidenses anualmente."

N°6. Una dieta... con poca fruta

Una dieta alta en carbohidratos ha sido directamente relacionada con atrofia o encogimiento cerebral, según informa un estudio alemán reciente de la Universidad de Bonn publicado en la revista Neurology.

Una prueba de sangre para hemoglobina A1C, la prueba de laboratorio estándar para medir el promedio de azúcar en sangre, es utilizada con frecuencia en estudios que correlacionan el control de azúcar en la sangre con varios procesos de enfermedad con el Alzheimer, el deterioro cognitivo leve y la enfermedad coronaria.

Los investigadores concluyeron que la hemoglobina A1C elevada se asocia directamente con encogimiento del cerebro, dice Perlmutter.

"La función del cerebro, que es 60% a 70% grasa y mantenida por las grasas que consumimos, depende de su ambiente",advierte él en "Grain Brain".

Luego, él recomienda una dieta que sea agresivamente baja en carbohidratos (60 gramos por día) y abundante en grasas que apoyan las grasas cerebrales.

Estas incluyen: aceite de oliva extra virgen, aceite de sésamo, aceite de coco, ghee, leche de almendra, palta, aceitunas, nueces, manteca de nueces, queso y semillas como de linaza, girasol, calabaza, sésamo y chia.

También
> que sea abundante en vegetales que crecen por encima de la tierra, como la col rizada, brócoli, espinaca, coliflor, coles de Bruselas y lechugas, y
> que sea baja en vegetales como: remolacha, zanahorias y papas, ya que son altos en carbohidratos.  
Y él hace un llamado a reducir el consumo de frutas.

"Consumir 2 a 4 porciones de fruta todos los días, según la pirámide alimentaria occidental actual, no es de ayuda. Más en la línea de evitar el deterioro cerebral, es mejor consumir una manzana o un puñado de fresas o similares; o alrededor de 100 calorías de cualquier fruta. En mi opinión, la pirámide necesita invertirse", dice Perlmutter.

"Debemos tener una dieta similar con la que sobrevivieron nuestros antepasados por 6.2 millones de años y reprogramarnos para apoyar nuestro destino genético para uno mejor."

N°7. Una conclusión

Ya antes de escribir "The South Beach Diet Gluten Solution", el médico Agatston comprobó los beneficios de dejar el gluten cuando trabajaba en su libro, "La Dieta de South Beach".

"En la 1ra. fase, la Dieta South Beach no prevé grano alguno para así prevenir oscilaciones en glucemia y ayudar a controlar los antojos. Por lo tanto, fue también involuntariamente libre de gluten. Y las personas en la 1ra. fase de la dieta se sentían tan bien que no querían pasar a la 2da. fase. Vimos padecimientos como artritis juvenil, psoriasis y migrañas desaparecer. Me di cuenta de que era la parte ‘involuntariamente sin gluten’ que fue haciendo que la gente se sintiera tan bien", recuerda Agatston.

El mensaje: El cerebro no está destinado al fracaso como cuestión de rutina a medida que envejece. Y es posible prevenir la demencia. Una de las mejores estrategias dietéticas para proteger su salud cerebral es reducir el consumo de carbohidratos no vegetales, incluidos los azúcares, granos y, por tanto, el gluten, mientras que aumenta el consumo de proteínas magras y grasas saludables.


martes, 8 de julio de 2014

LA BASURA QUE COMEMOS

La basura que comemos, transgénicos y comida chatarra. Hoy en día la tecnología nos brinda muchas comodidades lo que nos facilita la vida, ya todo cambia a nuestro alrededor con el solo hecho de tan solo presionar un botón, ya sea desde lavar ropa, trastes hasta controlar la temperatura del hogar. 

Vivimos en un siglo lleno de comodidades mas sin embargo, cada día que pasa hay más enfermos, estas cifras aumentan con el paso de los días, cáncer, infartos, SIDA etc. 

Todo esto es debido a que cada vez comemos peor. La vida moderna nos ha impulsado a no depender tanto de la cocina gracias a la invención de la “Fast Food”. 

Proveniente de los Estados Unidos en los años 50s, al ser una novedad, varios países (sobre todo tercermundistas) decidieron optar por esta comida y así cambiar sus hábitos alimentarios llegando a nuestro país al principio como panes de caja, refrescos y perros calientes.

jueves, 16 de enero de 2014

MANTENTE ALEJADO DE LOS TRANSGENICOS

Siempre que sea posible, evite los alimentos transgénicos, también conocidos como OMG u OGM. Los OMG (organismos modificados genéticamente) son el resultado de técnicas de laboratorio a través de las cuales los investigadores cambian los genes de plantas y animales para crear productos con proteínas elaboradas científicamente u otras sustancias que el cuerpo humano no tiene ninguna experiencia previa en digerir. 

Las plantas transgénicas, por ejemplo, pueden contener material genético no vegetal que puede causar que la planta elabore sustancias químicas nunca antes encontradas, que el cuerpo es incapaz de procesar. La alteración de los genes de las plantas se ha hecho para hacer que las plantas sean más resistentes a las plagas, las enfermedades o los pesticidas; para tener un tiempo de caducidad más largo; o para modificar la maduración. Un estudio reciente realizado por investigadores de Monsanto, líder en la producción de semillas transgénicas, revelaron que en experimentos con tres variedades de maíz transgénico, los animales de prueba que se comieron el maíz mostraron signos de daño en el hígado y el riñón. 

Dos de las tres variedades de maíz fueron modificados genéticamente para sintetizar toxinas utilizadas como insecticidas, mientras que la tercera fue modificada genéticamente para ser resistente al herbicida Roundup. Las tres variedades de maíz modificadas genéticamente han sido aprobadas para consumo humano en los Estados Unidos y son cultivadas allí. Según diversos informes, Monsanto publicó los datos en bruto solamente después de un desafío legal por parte de Greenpeace y otras organizaciones y grupos gubernamentales que están en contra de los alimentos transgénicos. El estudio encontró que hubo concentraciones inusuales de hormonas en la sangre y orina de las ratas alimentadas con cada cepa del maíz durante tres meses en comparación con las ratas que recibieron una dieta no transgénica. Se encontró que las ratas hembras tenían altos niveles de azúcar y triglicéridos en sangre. (Hago la siguiente pregunta: ¿Podría ser esta una de las razones por las que muchas personas hoy tienen altos niveles de triglicéridos y azúcar en la sangre?). Este hallazgo es particularmente significativo en relación con adelgazar porque es sabido que mayores niveles de azúcar y triglicéridos en la sangre contribuyen a la resistencia a la insulina y al síndrome metabólico. Los autores del estudio concluyeron: “Los efectos en su mayoría se asociaron con el riñón y el hígado, los órganos que desintoxican al organismo de lo que consume en su dieta, aunque fueron diferentes entre los tres transgénicos. También se observaron otros efectos en el corazón, las glándulas suprarrenales y el bazo”. Muchos alimentos transgénicos se encuentran en los estantes de los supermercados por todas partes sin etiquetado preventivo. 

Tal vez no sepamos que los estamos comprando y los consumidores desprevenidos que quizá tengan una sensibilidad alérgica a algo como el cacahuate o las nueces de Brasil pueden comprar un producto con un gen de estos alérgenos que podría causar una reacción que atente contra su vida. Podemos evitar los alimentos transgénicos a través de ser conscientes de qué alimentos son más sujetos a ingeniería genética y los productos que se hacen de ellos. Algunas estimaciones dicen que aproximadamente treinta mil productos diferentes de los estantes de la tienda de abarrotes son “transgénicos”. Eso es en gran medida porque muchos alimentos procesados contienen algún tipo de soya. Alrededor de 90% del cultivo de soya de América del Norte es transgénico. Según la FDA, más de cincuenta variedades de plantas han sido examinadas y aprobadas para consumo humano; por ejemplo: el tomate y el melón tienen características de maduración modificadas; el frijol de soya y la remolacha azucarera están diseñados para ser resistentes a los herbicidas; y las plantas de maíz y algodón para tener mayor resistencia a las plagas de insectos. 

Mientras que es probable que los cincuenta productos no estén disponibles en su supermercado local, la prevalencia de los alimentos transgénicos en los Estados Unidos está más extendida de lo que cree. Deborah Whitman, una editora sénior de Cambridge Scientific Abstracts, declara: “Los alimentos altamente procesados como los aceites vegetales o los cereales para el desayuno, es más probable que contengan un pequeño porcentaje de ingredientes transgénicos porque las materias primas han sido agrupadas en un solo flujo de procesamiento proveniente de muchas fuentes distintas”. Mundialmente, la soya y el maíz son los dos productos agrícolas más cultivados, mientras que en los Estados Unidos, la soya y el algodón son los dos cultivos transgénicos más prevalentes. La mayoría de los cultivos transgénicos fueron modificados para tolerar los herbicidas, otros porcentajes menores fueron modificados para resistir las plagas de insectos o para ambos para tolerar los herbicidas y tolerar las plagas. Según Whitman: “Globalmente, los acres totales de cultivos transgénicos han aumentado veinticinco veces en solo cinco años, de aproximadamente 4,3 millones de acres (1 740 000 hectáreas) en 1996 a 109 millones de acres (44 110 000 hectáreas) en 2000 […] Aproximadamente 99 millones de acres (40 060 000 hectáreas) se dedicaron a cultivos transgénicos solamente en los Estados Unidos y Argentina”. 

Hay otros alimentos que vigilar y comprarlos solamente orgánicos. El arroz ha sido modificado genéticamente para contener altas cantidades de vitamina A. La caña de azúcar ha sido modificada genéticamente para ser resistente a ciertos pesticidas. Un gran porcentaje de los edulcorantes utilizados en los alimentos procesados en realidad provienen del maíz, y no de la caña de azúcar o la remolacha. 

La papaya transgénica ahora constituye aproximadamente tres cuartas partes de la cosecha total de la papaya hawaiana. La carne y los productos lácteos a menudo provienen de animales que han comido alimentos transgénicos, por lo que es muy importante comprar solamente productos de animales alimentados con pastura, y criados orgánicamente. Los guisantes modificados genéticamente han generado respuestas inmunes en ratones, sugiriendo que también podrían generar reacciones alérgicas graves en las personas. A los guisantes se les ha insertado un gen de frijoles de riñón, que crea una proteína que actúa como pesticida. Muchos aceites vegetales y margarinas utilizadas en restaurantes, alimentos procesados y aderezos para ensaladas están hechos de soya, maíz, canola o semilla de algodón. A menos que estos aceites digan específicamente “no transgénico” u “orgánico”, probablemente hayan sido modificados genéticamente. Incluso los suplementos vitamínicos podrían haber sido modificados genéticamente: la vitamina C es a menudo hecha de maíz, y la vitamina E se hace generalmente a base de soya. Las vitaminas A, B2, B6, B12, D y K pueden tener excipientes derivados de fuentes de maíz modificado genéticamente, tales como almidón, glucosa y maltodextrina. Esta es precisamente la razón por la que deberíamos comprar solamente vitaminas de alta calidad de fuentes confiables que utilizan materiales orgánicos. El etiquetado de alimentos transgénicos actualmente no es requerido; por lo tanto, debemos ser consumidores informados y compradores cuidadosos. Podemos revisar las etiquetas de los productos empacados para ver si contienen harina de maíz, harina de soya, almidón de maíz, proteína vegetal texturizada, jarabe de maíz o almidón alimenticio modificado. Revise las etiquetas de la salsa de soya, el tofu, las bebidas de soya, la proteína de soya aislada, la leche de soya, el helado de soya, la margarina y la lecitina de soya, entre docenas de otros productos. Si las etiquetas de estos alimentos no dicen “orgánicos” o “no transgénicos”, hay fuertes posibilidades de que sean alimentos transgénicos. Revise el código PLU (búsqueda de precio, por sus siglas en inglés) en los adhesivos de las frutas y verduras en su tienda de abarrotes. 


Los códigos de cinco dígitos de las etiquetas de los alimentos transgénicos inician con un 8. Por ejemplo, un tomate de bola madurado en la planta genéticamente modificado sería 84805. Como usted puede ver, es importante elaborar mucho de su comida desde cero, y cuando se trata de hacer y tomar jugos, es muy importante adquirir frutas y verduras no transgénicas cultivadas orgánicamente que no sean conocidas por haber sido modificadas genéticamente.

domingo, 30 de agosto de 2009

LOS TRANSGENICOS SON PELIGROSOS PARA LA SALUD



La Academia Americana de Medicina Ambiental (AAEM, por sus siglas en inglés), hizo pública en mayo 2009 su posición sobre los alimentos transgénicos. Por la salud y la seguridad de los consumidores llaman a establecer urgentemente una moratoria a los alimentos genéticamente modificados y la implementación inmediata de pruebas independientes y de largo plazo sobre su seguridad.

Llaman a los médicos a educar a sus pacientes, a la comunidad médica y al público para evitar los alimentos genéticamente modificados; a considerar el papel de los alimentos transgénicos en los procesos de enfermedad de sus pacientes y a documentar los cambios en la salud de los pacientes cuando dejan de consumir alimentos transgénicos. Instan a sus miembros, la comunidad médica y la comunidad científica independiente, a recopilar estudios potencialmente relacionados con el consumo de transgénicos y sus efectos sobre la salud, y a comenzar una investigación epidemiológica para examinar el papel de los alimentos transgénicos sobre la salud humana.

Una importante conclusión en la que basan su toma de posición es que, a partir de los múltiples ejemplos analizados, “hay más que una relación casual entre alimentos transgénicos y efectos adversos para la salud”. Explican que según los criterios de Hill (de Bradford Hill, ampliamente reconocidos académicamente para evaluar estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre agentes que puedan suponer riesgos para la salud humana) “existe causalidad en la fuerza de asociación, la consistencia, la especificidad, el gradiente y plausibilidad biológica” entre el consumo de alimentos transgénicos y los efectos adversos a la salud.

Entre los efectos negativos, comprobados a partir de decenas de estudios en animales, mencionan riesgos serios, como infertilidad, desregulación inmune, envejecimiento acelerado, desregulación de genes asociados con síntesis de colesterol y regulación de insulina, cambios en el hígado, riñones, bazo y sistema gastrointestinal. Citan, entre otros, un estudio de 2008 con ratones alimentados con maíz transgénico Bt de Monsanto, que vincula al consumo de maíz transgénico con infertilidad y disminución de peso, además de mostrar la alteración de la expresión de 400 genes.

La Academia señala que ante la generalización del consumo de transgénicos, lo urgente es realizar estudios epidemiológicos. Esto es altamente relevante para el caso del maíz en México: aquí el maíz se consume cotidianamente en toda la población, por lo que los efectos de los trasngénicos en este tipo de alto consumo son diferentes y muchos más graves que lo que se puede observar en casos puntuales.

Una fuente citada por el documento de la Academia es el extenso libro Genetic roulette (Ruleta genética) de Jeffrey Smith, que documenta en forma minuciosa y con cientos de referencias científicas, 65 casos de efectos adversos de los transgénicos sobre la salud de personas y animales, incluyendo casos de vacas y ovejas que murieron en Alemania e India, luego de alimentarse rutinariamente con cosechas transgénicas. Este autor alerta que todos somos conejillos de indias para la industria biotecnológica –que ha podido liberar en campo e invadir los alimentos con transgénicos sin necesidad de probar su inocuidad para la salud humana en ninguna parte del mundo– pero que particularmente los niños y las mujeres embarazadas son las que corren mayores riesgos.

La asociación médica refiere también el reciente estudio de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, que analizando 13 años de cultivos transgénicos muestran que éstos tienen menores rendimientos y que si hubo aumento de producción no se debió a transgénicos sino a manejos de tipo convencional. Introducen este análisis sobre productividad, para concluir que tampoco en este aspecto muestran ninguna ventaja, por lo que nada justifica el serio riesgo para la salud en las áreas de toxicología, alergia y función inmune, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética que representan los transgénicos, por lo que lo único sensato es aplicar un estricto principio de precaución, estableciendo una moratoria total e inmediata.

A los riesgos que plantean los transgénicos en sí mismos, se agrega el aumento de uso de agrotóxicos y las enfermedades que éstos provocan (están diseñados para usar más agroquímicos, nuevamente no por casualidad sino por causalidad: los fabricantes de trangénicos, Monsanto, Dow, Dupont, Syngenta, Bayer, Basf, son también los mayores fabricantes de venenos agrícolas del planeta).

La trampa está en la inversión de lógica que las trasnacionales han logrado imponer : en lugar de etiquetar con una advertencia a los alimentos que contienen agrotóxicos y transgénicos, obligan a que se tenga que separar, etiquetar y cuesten más caros los alimentos orgánicos y sanos.

La solidez de las posiciones argumentadas por la Academia de Medicina Ambiental contrastan con la supina ignorancia del secretario de Agricultura Alberto Cárdenas y otras autoridades gubernamentales que declaran –sin ninguna prueba de ello– que los transgénicos no son un riesgo para la salud. Igual que con los cerdos industriales de Granjas Carroll y otros grandes criadores. ¿Cuánta gente tendrá que enfermar o morir para que dejen de proteger –y subsidiar– las ganancias de las trasnacionales que crean las enfermedades?

Existen muchas alternativas para producir y alimentarse sanamente, que no implican riesgos, mantienen las fuentes de sustento para las mayorías, cuidan la biodiversidad, afirman la soberanía alimentaria y los derechos de los campesinos. Los transgénicos solamente crean riqueza para unas pocas trasnacionales, amenazando la salud de todos.

*Investigadora del Grupo ETC.

Posición de la AAEM en castellano: www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Alimentos_geneticamente_modificados