Los síntomas de ciática en el embarazo no suelen diferir mucho de una ciática por otra causa patológica pues el dolor está producido por el mismo nervio (ciático) y la sintomatología es similar en todos los casos, solo que en el embarazo suele ser reversible (recuperable) después del parto.
Los síntomas suelen ser dolor constante o intermitente, con los movimientos o cambio de postura.
Suele darse en los últimos meses de embarazo, más en el último mes, salvo excepciones que comienzan antes. El dolor parte de lumbares, glúteos, pierna y tobillo. Peculiaridades aparte.
Esto hace que los agujeros de conjunción se cierren un poquito, al mismo tiempo que los ligamentos, discos y estructuras colindantes o periféricas, se tensen e hipoxien (poco oxigenación) irritando raíces nerviosas que configuran el nervio viático.
Otra estructura implicada y responsable en gran medida de la ciática en embarazadas (y esto os lo cuento como un secreto): es vuestro músculo piramidal. Si se normaliza o evita su sobre carga, todos las demás especulaciones pueden sobrar.
El principal tratamiento con técnicas osteopáticas para la ciática en el embarazo sería normalizar el músculos piramidal, masajear la región lumbo-sacra, estabilizar la sínfisis púbica desde la manipulación de la palas iliacas y desinhibir los músculos psoas iliacos.
Los dolores aparecen y desaparecen bruscamente, se mueven con rapidez desde la cadera al talón. Estar de pie, sentado. Echado y ejercer presión sobre el nervio aumentan el dolor, mover y flexionar la pierna alivian.
El calor y el frío no tienen nunca una atribución clara, aunque los cambios de tiempo acrecientan los dolores. Suele tener frecuentes hemorragias nasales. Infecciones de moco elástico y adherentes difíciles de extraer de las fosas.
Es fundamental que la mujer embarazada, desde el primer día de saberlo, comience a caminar de dos a tres kilómetros diariamente (tonifica la musculatura lumbar), más media hora de gimnasia de suelo (abdominales y dorso-lumbares, fundamentalmente)
No debe coger peso extra por exceso de alimentación. Evitar las grasas animales en exceso, no tomar dulces y bollería, sobretodo industrial. También muy importante: al primer síntoma pedir ayuda profesional desde la Osteopatía para frenar la evolución disfuncional.