viernes, 23 de marzo de 2012

CAUSAS DE OBESIDAD



El estudio, realizado por investigadores de la Comunitat Valenciana y liderado por el catedrático de Fisiología, Ángel Nadal, del Instituto de Bioingeniería y CIBERDEM de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, se ha publicado en Plos ONE.
Los resultados de la investigación relacionan la exposición al componente plásticos BPA con el desarrollo de la obesidad y la pre-diabetes.
La exposición a una cantidad minúscula de estas sustancias sintetizadas (que se utilizan en todo, desde pesticidas a botellas de agua), pueden alterar nuestras hormonas.
Esta interferencia puede activar las células grasas, haciéndolas 'engordar' aún más, o provocar un error de interpretación haciendo que el páncreas segregue un exceso de insulina, una hormona que regula el metabolismo de la grasa y los carbohidratos.
El bisphenol A, más conocido como BPA, está entre los compuestos analizados (se fabrican unas cinco millones de toneladas al año); se trata de un producto químico presente en los plásticos y en los revestimientos que también puede encontrarse en los envases de algunos alimentos.
Según la FDA y el Instituto Nacional de Toxicología, estudios recientes dan motivos de preocupación sobre los efectos potenciales del BPA en el cerebro, el comportamiento y la próstata de fetos, bebés y niños.

Por otro lado, diversos trabajados publicados en revistas científicas han asociado el bisfenol A con problemas para la salud, que abarcan desde un mayor riesgo de cáncer de mama hasta complicaciones cardiovasculares, pasando por trastornos endocrinos.
Por este motivo, un grupo de científicos internacionales de Reino Unido, EEUU e Italia piden que se prohíba el bisfenol A, una sustancia presente en muchos plásticos como en los biberones y en otros envases de alimentos.
El Catedrático de Fisiología Ángel Nadal, experto en el BPA de la Universidad Miguel Hernández (Elche), reconoce que es "difícil" establecer una relación causal, pero afirma que se han demostrado los efectos tóxicos del compuesto en ratones.
El problema está en que no se pueden realizar estudios en humanos, "excepto epidemiológicos", porque no sería ético. No obstante, según los trabajos realizados en animales, considera que: "si se consume en el embarazo, cuando el feto crezca, tendrá más riesgo de ser obeso y de sufrir dolencias cardiovasculares".
Nadal recomienda usar el principio de precaución y aunque preferiría que se prohibiera el BPA, "porque hay alternativas", apunta que no se debe calentar ni ponerlo en el lavavajillas.
También cree que cuando un envase de plástico pierde su transparencia, el riesgo de migración del BPA es mayor.
La mayoría de los estudios se han realizado en animales pero, en 2008, la prestigiosa revista JAMA comparó las tasas de diabetes y enfermedad cardiovascular en adultos según los niveles de BPA presentes en la orina. Los resultados demostraban que las personas con niveles más altos de este químico tenían un mayor riesgo de padecer las enfermedades evaluadas.
Según Nadal, el BPA es sólo uno más de un cóctel de 20 disruptores endocrinos comúnmente utilizados en artículos de uso diario, como los ftalatos, la nicotina, la dioxina, el arsénico y el tributilestaño.
Además, la obesidad y la diabetes no son los únicos riesgos que plantean los productos químicos. Los estudios también señalan vínculos con el cáncer, la infertilidad, las enfermedades del corazón y problemas cognitivos.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA COMIDA


La alimentación es un tema que constantemente está en boca de todos, y es que la dieta que llevamos a diario, es un factor determinante en nuestra calidad de vida.

De hecho, debemos tener cuidado en los productos que consumimos; pero, sobre todo, en las cantidades que ingerimos de éstos, ya que como dicen: "todo con exceso es malo".

Sin duda, todos los alimentos proporcionan diversas propiedades, como proteínas, vitaminas, grasas, sales, etc., a nuestro cuerpo, los cuales son necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo; sin embargo, existen productos que contienen algunas sustancias que no son nada benéficas para la salud y que provocan efectos desagradables.

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1. Olor corporal. Se ha demostrado que el tipo de alimentación que llevamos también influye en el aroma que despide nuestro cuerpo; por ejemplo, se realizó una prueba con varios hombres, cuya dieta se basó en carne roja por dos semanas; después, un grupo de mujeres evaluó su olor.


Posteriormente, se les cambió el tipo de alimentación, sin carne roja, y su aroma fue otra vez puesto a prueba con las féminas, resultó que ellas consideraron el olor mucho más atractivo, más agradable y menos intenso, cuando la dieta no tenía carne.


2. Diarrea. Cuando algún alimento no es bien recibido por nuestro organismo o está en mal estado, éste suele traer consecuencias muy incomodas como diarrea, pero en el caso, por ejemplo, de las espinacas, al consumirlas en exceso provocan esta reacción en el organismo; y es que es
ta hierba contienen altas cantidades de nitratos presentes en la tierra, que la flora intestinal convierte en nitritos que pueden acumularse y dar origen a otras sustancias más peligrosas que son cancerígenas. Así que todo con medida, nada con exceso.


3. Dolor de cabeza y migraña. Los alimentos que contienen tiramina de los aminoácidos y phenyethyamine, son los que pueden provocar estas dolencias; debido a que afectan a la química del cerebro o cambian el tamaño de los vasos sanguíneos.

Algunos de los productos que contiene estas distancias s

on: queso, cerveza, vino tinto, el chocolate. También, la nuez moscada en exceso, puede causar dolores de cabeza e incluso alucinaciones.


4. Acné. Este padecimiento relacionado principalmente con los adolescentes, también se presenta en la edad adulta, y el tipo de dieta que tenemos puede ser un factor importante para controlarlo; ya que los alimentos que son altos en ácidos grasos saturados y grasas trans, aumentan la producción de sebo en el cuerpo, generando los molest
os barros y espinillas.

Algunos de los productos que se recomiendan evitar son: la leche y sus derivados, así como alimentos procesados, jamón, galletas y pasteles de caja, comidas pre-cocinadas, jugos y bebidas enlatadas, entre otros, ya que contienen grasas hidrogenadas, altos niveles de sal y mucha azúcar o jarabe de maíz.



5. Alergias. Sin duda, la mayoría de las personas han sufrido de alguna alergia por consumir determinado alimento. En realidad, se cree que cualquier alimento puede causar una alergia; pero existen ocho alimentos por los cuales culpar al 90 por ciento de estas reacciones, que son: leche, huevos, cacahuetes, nuec
es de árboles (como las nueces de Brasil, avellanas, almendras y nueces), pescado, mariscos, soja y trigo.

6. Candidiasis (infección por hongos). Los alimentos que afectan a los niveles de levadura en el cuerpo pueden contribuir a una infección; que son provocadas por un crecimiento excesivo de levadura. Los alimentos que debes moderar en su consumo son: azúcar, vinagre, almidón, carbohidratos refinados, entre otros.


7. Deterioro de memoria y cognición. El tipo de dieta que llevan los adultos mayores es factor primordial para su capacidad de pensar, aprender y recordar que sea la adecuada; y es que consumir productos altos en grasas saturadas, grasas trans y que contengan cobre, disminuye en forma considerable el desempeño de estas funciones.

Según un estudio realizado por la Rush University Medical Center de Chicago, ha relacionado a este tipo de alimentos con la enfermedad de Alzheimer y otras formas de dificultades cognitivas.

8. Acidez y reflujo ácido. Es uno de los principales problemas que padecen las personas, y es que pareciera que todos los alimentos provocan estas reacciones; pero los productos que más desencadenan la acidez estomacal son los cítricos, los alimentos fritos y grasos, el vinagre, el tomate, el chocolate.


9. Retención de agua y edema. Los alimentos ricos en sal, sodio y azúcar pueden causar que el cuerpo retenga líquidos. Es normal que el organismo necesite una cantidad constante de sal, pero cuando ésta es excesiva, el cuerpo la diluye mediante la retención de líquidos.


10. Cálculos renales. Las personas que llevan una dieta alta en proteínas animales y baja en fibra y líquidos pueden estar en mayor riesgo de desarrollar cálculos. Se han realizado estudios que demuestran que alimentos ricos en oxalato, tales como el ruibarbo, las espinacas, el cacao, las nueces, la pimienta y el té, pueden ayudar a prevenir los cálculos.



NUTRICION CELULAR


La nutrición celular se basa en suministrar al organismo las vitaminas, minerales y aminoácidos que no obtiene de los alimentos pero que son necesarios para su correcto funcionamiento. Se trata de añadir estos micronutrientes en la proporción y cantidad adecuados para que no resulten perjudiciales para el cuerpo humano sino que le ayuden a mejorar y mantener su estado de salud.

“investigaciones en todo el mundo demuestran que la corrección alimentaria y el aporte de cantidades óptimas de nutrientes vitales puede ser más que suficiente para mejorar trastornos de salud crónicos y complejos”.


Se trata de suministrar nutrientes naturales a cada persona según sus necesidades, de ahí la importancia de que esta técnica sea supervisada por un médico. El objetivo es conseguir el equilibrio orgánico que garantiza el estado de salud óptimo. El Instituto de Nutrición Celular Activa (I.N.C.A.), por ejemplo, aplica estos principios.

¿Por qué los alimentos no proporcionan al organismo estos nutrientes esenciales?

Según la nutrición celular, los métodos decultivoindustrializados que se emplean actualmente empeoran la calidad de los alimentos. Al recogerse cuando todavía están verdes y además, el transporte yalmacenamientodeteriora los nutrientes. Así que los alimentos que llegan a nuestras casas tienen nutrientes, pero en cantidades inferiores a las que deberían.

La medicina ha focalizado las investigaciones científicas hacia la curación de las consecuencias de una alteración, y ha acabado olvidando su origen: la disfunción de la propia célula.



Para funcionar, la célula necesita materias primas tales como hidratos de carbono, proteínas y lípidos. Pero también precisa de micronutrientes: Oligoelementos, minerales, vitaminas hidrosolubles y liposolubles, aminoácidos esenciales y ácidos grasos poliinsaturados esenciales.



La aplicación de este tipo de terapia es muy amplia, podemos utilizarlo en enfermedades reumáticas, del aparato locomotor, problemas ginecológicos, metabólicos,… Por otro lado, esta opción terapéutica es ideal en la prevención de enfermedades y otra aplicación importante es en el deporte.

A partir del modo de vida de la persona, origen de las carencias en oligoelementos, vitaminas, ácidos grasos… y teniendo en cuenta las diferentes intoxicaciones, los trastornos funcionales característicos, expresión localizada de desórdenes más profundos, nuestra experiencia nos ha permitido diferenciar 7 terrenos biológicos diferentes:

- Carenciados
- Hipoglucémico
- Ácido
- Neurodistónico
- Baso colítico
- Intoxicado
- Oxidado

ALGUNOS MITOS SOBRE EL COLESTEROL


Es una sustancia que se encuentra en todos los tejidos animales, de forma especial en la bilis, en los cálculos biliares, en las grasas y, normalmente, en la sangre. El organismo necesita colesterol, pues a partir de él sintetiza hormonas y sales biliares que desempeñan un papel muy importante en la absorción de las grasas procedentes de los alimentos.

Mediante un mecanismo metabólico muy preciso, el organismo mantiene en equilibrio las cantidades decolesterol que hay en la sangre y en el hígado, pero cuando el aporte de colesterol es superior al necesario durante un tiempo prolongado, el mecanismo puede sufrir alteraciones. La más frecuente de ellas es que el hígado deje de fabricar y de destruir el colesterol de forma normal y, en consecuencia, se rompa el equilibrio y se produzca una hipercolesterolemia, es decir, una concentración excesiva de colesterol en la sangre.


El peligro implícito de una concentración alta de colesterol radica en que, cuando éste se combina con el calcio suele acumularse en las paredes de las arterias, quitándoles elasticidad y reduciendo su diámetro. Esta circunstancia, conocida con el nombre de arteriosclerosis, dificulta el flujo sanguíneo normal y suele provocar trastornos circulatorios y cardíacos.

Perjudica más tomar colesterol que grasas saturadas. La ingesta de grasas saturadas eleva los niveles del colesterol en la sangre casi el doble que si se toman alimentos ricos sólo en colesterol.
Si aumenta el colesterol hay que olvidarse de las frituras. Las frituras ni aumentan ni disminuyen el colesterol, sólo aportan algunas calorías extras.
El aceite de oliva disminuye más los niveles de colesterol que el de semillas. Ambos, utilizados en cantidades normales, ni aumentan ni reducen los niveles de colesterol.
El chocolate contiene colesterol. La manteca de cacao, por su origen vegetal, no contiene colesterol.
Las grasas vegetales son “cardiosaludables” porque no tienen colesterol. Cierto en la mayoría de las grasas vegetales, pero no en los aceites tropicales de coco, palma y palmiste.
Tomar una nuez en el desayuno regula el nivel de colesterol. La cantidad diaria de nueces que habría que tomar para obtener algún beneficio oscila entre los 50 y los 100 gr.
La lecitina de soya es un producto natural que mejora el nivel de colesterol. No se ha demostrado que sea beneficiosa ni perjudicial. Lo mejor y cientificamente comprobado son los Omega 3 de Salmón.
La soya tiene escaso valor nutritivo. Aporta nutrientes esenciales: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y sales minerales.
Un diente de ajo al día previene el infarto. Puede disminuir los niveles de colesterol, pero no hay datos concluyentes de que prevenga la aparición del infarto de miocardio por si mismo, debe estar acompañado de una dieta balanceada y ejercicio.
El huevo está contraindicado en las personas con colesterol alto. Por su riqueza nutricional es conveniente tomar huevo, también los pacientes con hiperlipemia (alto contenido de lípidos en la sangre).

DORMIR POCO O MAL AUMENTA EL RIESGO DE ALZHEIMMER


Una buena noche de descanso es fundamental para mantener el cerebro sano. Las personas que duermen poco o mal tienen un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
Yo-El Ju, neurólogo de la Universidad de Washington (Estados Unidos), observó en una investigación que las personas que se despiertan muchas veces durante la noche tienden a desarrollar placas amiloides, estructuras que se asocian al mal de Alzhei

mer y pueden aparecer años antes de que la patología dé sus primeras señales de existencia.
″Nuestro estudio sienta las bases para investigar si mejorar el sueño es una posible estrategia para prevenir o frenar la enfermedad de Alzheimer″, comenta el experto. El mal de Alzheimer es el tipo más frecuente de demencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay actualmente 24 millones de personas que padecen algún tipo de demencia.
Los investigadores trabajaron con hombres y mujeres de 45 a 80 años de edad que no sufrían e ningún tipo de deterioro cognitivo. Durante dos semanas, Ju registró sus patrones de sueño y les pidió que anotaran en detalle los horarios y detalles de su descanso. Además, cada voluntario respondió cuestionarios también enfocados en la cantidad y calidad de su sueño.
Al analizar los datos los expertos notaron que, en promedio, los participantes pasaban ocho horas en la cama pero solo dormían 6,5 porque se despertaban reiteradamente durante la noche. Los participantes que más veces se despertaron mostraron un riesgo mucho más alto de tener placas amiloides en su c
erebro.
A su vez, aquellos que tenían un sueño de peor calidad exhibieron más rasgos asociados a una frase temprana del Alzheimer. ″El sueño interrumpido se asocia al surgimiento de placas amiloides, una marca de la enfermedad de Alzheimer, en las personas sin problemas de memoria″, explica Ju.
El experto afirma que es importante investigar más a fondo esta asociación para dilucidar si la falta de sueño fomenta el surgimiento de placas amiloides o la aparición de estas estructuras altera los patrones del descanso.

miércoles, 21 de marzo de 2012

EL ESTRES CRONICO AUMENTA DE PESO


Cuando sus niveles de cortisol y adrenalina están elevados crónicamente, eso causa que el azúcar almacenado (conocido como glucógeno) sea liberado desde los músculos y el hígado al flujo sanguíneo. También causa la liberación de grasa al flujo sanguíneo para utilizarla como energía. La grasa y el azúcar son estupendos cuando se queman de inmediato para producir energía, pero causan subida de peso cuando el cuerpo los almacena. Desgraciadamente, lo segundo sucede con más frecuencia en la sociedad debido al cambio en los estresantes, pasando de lo físico a lo psicológico.

La redefinición de estrés ha cambiado literalmente el contorno d

e nuestro país. Ya que hay mas individuos que están emocionalmente y psicológicamente estresados, naturalmente vemos más personas obesas. En los “viejos tiempos” en que las respuestas de estrés eran principalmente físicas, huíamos o luchábamos, quemando los azúcares y las grasas liberados a nuestro flujo sanguíneo. Ahora que la mayoría de nuestro estrés es psicologico, con frecuencia nos cocemos en nuestros propios jugos de estrés. En lugar de quemar azúcares y grasas, liberamos más insulina, lo cual causa más almacenamiento de grasa. Es una ecuación relativamente sencilla: cuando los niveles de cortisol se elevan, finalmente se elevan los niveles de insulina. El estrés crónico eleva el cortisol, el cual finalmente eleva también los niveles de insulina. Los dos trabajan juntos como un “dúo dinámico” de subida de peso.

¿Es muy fea esta bestia de dos cabezas? Permítame mencionar solo algunas de las maneras en que uno de estos elementos, el cortisol, complica el problema. El cortisol elevado crónicamente hace que su cuerpo sea menos se
nsible a la leptina, la hormona que le dice a su cerebro que usted esta satisfecho.

Esos altos niveles también estimulan el apetito, causándole mucha hambre. Al mismo tiempo, el cortisol fomenta la liberación de neuropeptido Y, una sustancia química en el cerebro que desencadena el deseo de carbohidratos. Hasta aquí tres puntos negativos, cada uno desde un ángulo diferente. Eso no es bueno. Cuando usted se enfrenta a un estresante físico, como ser atacado, su respuesta de lucha o huida suprime su apetito durante el evento. Después de un trauma, los niveles aumentados de cortisol inducirán un apetito mayor. Lo mismo es cierto del estrés psicológico; después del trauma, sus niveles de cortisol aumentan. En lugar de ayudarle a quemar grasa, sin embargo, elevados niveles de cortisol hacen que su ritmo metabólico se ralentice. Si está usted estresado regularmente, sus niveles de testosterona y DHEA también se reducen. Estas dos valiosas hormonas no solo ayudan a crear músculo y quemar grasa, sino que también le ayudan a manejar el estrés. Para empeorar aún más las cosas, el cortisol es la única hormona en el

Alimentos que elevan el cortisol

Aunque saltarse comidas es uno de los principales ofensores para causar mayores niveles de cortisol, varios alimentos y bebidas impulsan la misma respuesta. Azúcares, postres, refrescos, féculas de alto glicémico y bebidas alcohólicas pueden elevar los niveles tanto de cortisol como de insulina. Los alimentos altos en azúcar fortalecen el azúcar en la sangre, lo cual normalmente causa que el páncreas secrete excesiva insulina. Esto puede que también desencadene hipoglucemia, o bajo azúcar en la sangre. Cuando eso sucede, el cerebro envía una señal a las glándulas suprarrenales para que aumenten los niveles de cortisol, lo cual eleva el azúcar en la sangre y eleva los niveles de insulina, preparando el escenario para la prediabetes y finalmente para la diabetes tipo 2.

La cafeína también elevará los niveles de cortisol. Solamente 200 mili
cuerpo que realmente aumenta a medida que usted envejece.
gramos de cafeína, que es el equivalente a una taza y media o dos de café, puede elevar el cortisol en un 30 por ciento en una hora. ¡Ahora imagínese lo que puede hacer un café grande de Starbucks con 550 miligramos de cafeína! Y, cuando se trata de cortisol, los refrescos altos en cafeína y azúcar suponen un hachazo doble. Los alimentos a los que usted sea alérgico, o sensible, también pueden elevar los niveles de cortisol. Igualmente pueden hacerlo los estimulantes vegetales, como el guarana, la naranja amarga y la malva, y también la ingesta excesiva de chocolate. Está su cabeza dando vueltas debido a todo esto ¿no? Viva según la sencilla regla de consumo moderado de la mayoría de alimentos y evitando azúcares y alimentos de alto glicémico, y estará usted en el camino a disminuir los niveles de cortisol e insulina y controlar el azúcar en su sangre.

sábado, 10 de marzo de 2012

CALCIO E ISOFLAVONAS DE SOYA, ALIADOS DE LA SALUD DE TUS HUESOS


Los lácteos son fundamentales para la formación y el mantenimiento de la estructura del hueso a lo largo de toda la vida. Por otra parte, parece demostrado que las isoflavonas de la soya contribuyen al mantenimiento de la masa ósea. Todo ello hace que una leche enriquecida en calcio y en soya se plantee como un aliado ideal para la salud ósea.


El calcio y las isoflavonas son dos componentes de la dieta que ayudan a mantener la calidad ósea.

El hueso, que forma parte del esqueleto humano, es un tejido vivo sometido a un remodelado continuo con una alternancia equilibrada de procesos de resorción (destrucción) y formación óseas.

Estos procesos están perfectamente integrados en un hueso normal y su correcto balance permite el mantenimiento de una adecuada masa ósea.

La masa ósea es la cantidad de hueso que presenta una persona en el esqueleto en un momento determinado.

La cantidad de masa ósea de una persona aumenta paulatinamente desde el nacimiento, conforme se desarrolla su esqueleto, hasta alcanzar un valor máximo, el denominado pico de masa ósea, alrededor de los 30-35 años, cuando se logra la madurez esquelética.

A partir de este punto, el organismo sufrirá, de forma natural y paulatina, una resorción o pérdida de la masa ósea que durará el resto de la vida.

En la mujer, la pérdida de la densidad ósea se acelera notablemente después de la menopausia, como consecuencia de la carencia de estrógenos y alcanza del 3 al 5% anual en los años que siguen a la menopausia. Sin embargo, el ritmo de la disminución postmenopáusica del tejido óseo difiere de unas mujeres a otras.

Son numerosos los estudios que han puesto de manifiesto la importancia de determinados nutrientes de la dieta, como el calcio y la vitamina D, en la formación y mantenimiento de la masa ósea. Sin embargo, el estatus del hueso puede verse afectado además de por estos nutrientes, por otros componentes de la dieta, lo que sugiere igualmente llevar a cabo estudios científicos que permitan dilucidar sus efectos sobre la salud ósea.

Hay ocasiones en que las deficiencias y los excesos nutricionales afectan a la remodelación ósea, alterando su equilibrio y ocasionando problemas como la osteoporosis.

La osteoporosis representa uno de los mayores problemas de salud en el mundo occidental. Esta enfermedad, caracterizada por la pérdida de masa ósea y el aumento de la fragilidad de los huesos, afecta a las mujeres en una proporción de 4 a 6 veces superior respecto a los hombres de igual edad.

Uno de los inconvenientes que conlleva la osteoporosis es que no produce síntomas, de ahí que reciba el apelativo de "la epidemia silenciosa", porque la pérdida de hueso es gradual y el paciente ni sabe que la padece, con lo cual no llega a detectarse hasta estados avanzados o tras la primera fractura.

Según FHOEMO (Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas), a partir de los 50 años, una de cada tres mujeres y uno de cada ocho hombres sufrirán al menos una fractura provocada por osteoporosis a lo largo de su vida.

No obstante, sea cual fuere la edad, una dieta que incluya los nutrientes necesarios para fortalecer los huesos, sumado a un estilo de vida sano, dieta sana y equilibrada, junto con la práctica de ejercicio físico y el tomar el sol unos 15 minutos al día para obtener vitamina D, pueden hacer que el proceso natural de desgaste óseo sea más lento.

Actualmente, las tendencias de consumo muestran un marcado interés por lo saludable y funcional. El sector lácteo se ha convertido en un líder innovador de esta tendencia desarrollando y ofertando al consumidor gran variedad de productos con valor añadido, dirigidos tanto a la población sana (para prevenir enfermedades o mejorar el tono vital), como para la población que padece determinadas patologías.

Existen en el mercado leches enriquecidas o fortalecidas en determinados nutrientes o compuestos, como es el caso de la leche enriquecida en calcio e isoflavonas, que suponen un aporte extra de calcio (más de un 40% respecto a la leche normal).

Además, la presencia de isoflavonas le confiere una serie de efectos saludables adicionales en la prevención de diversas enfermedades.


El calcio es un nutriente esencial para la formación y mantenimiento de unos huesos fuertes y sanos. Aproximadamente el 99% del calcio corporal se encuentra en los huesos, el 1% restante se reparte entre los líquidos extracelulares y las membranas celulares, donde igualmente realiza importantes funciones.

Dado que el organismo está constantemente eliminando y reemplazando pequeñas cantidades del mismo, se debe garantizar la ingesta de calcio en la dieta a lo largo de toda la vida.

Si la ingesta o absorción de calcio son inadecuadas, la concentración de calcio en sangre se mantendrá a expensas del calcio óseo, y si en el hueso se elimina más calcio del que se reemplaza, éste comenzará a debilitarse, con el consiguiente riesgo de fractura y deformidad.

Es particularmente importante conseguir un aporte óptimo de calcio a través de la dieta durante las tres primeras décadas de la vida y, en especial, durante los años de la preadolescencia y adolescencia que es cuando los huesos crecen más rápido.

Una adecuada ingesta de calcio a estas edades puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar osteoporosis en edades avanzadas.

Existe una amplia bibliografía en relación a cómo el calcio de la dieta y la ingesta de leche en edades de crecimiento pueden influir positivamente sobre el contenido del mineral óseo durante el desarrollo del pico de masa ósea. Una alta ingesta de leche, y por consiguiente de calcio, durante la adolescencia está asociada a un mayor contenido de mineral en huesos en el periodo de desarrollo del pico de masa ósea.

Además, el hábito de tomar leche en la adolescencia puede contribuir a establecer ese hábito y mantenerlo en la edad adulta.

La ingesta diaria recomendada de calcio oscila entre los 1200 mg/día y 1500 mg/día, lo que equivale a tomar de 4 a 5 raciones de lácteos no enriquecidos con calcio, ó 3 a 4 raciones en caso de lácteos enriquecidos con calcio.

El calcio se obtiene fundamentalmente de la leche y los productos lácteos, siendo importante para su correcta absorción una adecuada relación calcio/fósforo.

Además existen otros alimentos, como algunos frutos secos, las verduras (repollo, acelgas), sardinas en aceite (con espinas), legumbres (judías pintas, lentejas), el pan integral, que aunque son ricos en calcio, éste no es tan aprovechable como el de la leche.

Además de considerar el aporte de calcio, hay que considerar otros factores que pueden condicionar e interferir en la absorción y retención corporal de calcio, como el sedentarismo o la presencia de otros componentes de los alimentos (fibra, oxalatos, fosfatos, cafeína, entre otros).

Por todo esto, la Conferencia Consenso organizada por el Instituto Nacional Americano de la Salud en 1994, sugiere un aumento de la ingesta de calcio en personas mayores de 65 años, hasta situarse en los 1500 mg/día de calcio a fin de evitar en la medida de lo posible una mayor pérdida ósea.

En personas de edad avanzada hay que cuidar de forma especial el aporte de calcio, ya que a estas edades va disminuyendo la ingesta de calcio en la dieta habitual y también puede verse reducida su absorción.

En mujeres de edad avanzada, la suplementación de la dieta con calcio se asocia a una mayor densidad mineral ósea (1-3%), con disminución de la pérdida ósea en los primeros 1 ó 2 años tras el inicio de la suplementación, efecto que con posterioridad tiende a disminuir.

Parece que el calcio disminuye el proceso de destrucción ósea (resorción), mientras que el incremento de la densidad mineral ósea se relaciona con un descenso en el remodelado óseo.

Igualmente, hay que cuidar la ingesta en mujeres después de la menopausia. Un estudio europeo puso de manifiesto que los suplementos de calcio suponían una disminución significativa de las tasas de fractura de cadera de mujeres postmenopáusicas. Además, el efecto del calcio es aditivo al de otros fármacos comúnmente empleados en el tratamiento de la osteoporosis, como los estrógenos, la calcitonina o los anabólicos.

La suplementación con calcio previene la disminución de la densidad mineral ósea en mujeres postmenopáusicas y en la osteoporosis senil, convirtiéndose por tanto en el tratamiento eficaz de la osteoporosis, siendo capaz por sí misma de reducir el riesgo de fracturas, sobre todo en la forma senil de la enfermedad, y en grupos de riesgo elevado.

Actualmente existe un gran interés por los efectos saludables de la soya, en gran medida atribuidos a las isoflavonas, presentes en esta legumbre.

Las isoflavonas son compuestos químicos que están presentes en numerosos alimentos vegetales (cereales, legumbres, cerveza, entre otros); sin embargo, la soja parece ser la fuente más importante de isoflavonas de la dieta.

Las principales isoflavonas de la soya, genisteína y daidzeína, presentan una similitud estructural con los estrógenos (hormonas responsables de las características sexuales femeninas), lo que a su vez les confiere cierta acción estrogénica, de ahí que reciban el nombre de fitoestrógenos.

Numerosos trabajos afirman que las isoflavonas de la soya, cuando se ingieren habitualmente y en las dosis adecuadas, producen una serie de efectos beneficiosos para la salud, tanto a nivel preventivo como coadyuvante en el tratamiento de diversas enfermedades.

Existe una amplia literatura sobre su actuación como estrógenos y su utilidad para atenuar los síntomas de la menopausia; como antiestrógenos, como anticancerígenos (por inhibición de las enzimas implicadas en la diferenciación y el crecimiento de tumores), como antioxidantes, como estimuladores de las defensas del organismo y otros efectos clínicos, aunque casi todos los estudios se han llevado a cabo in vitro y en ensayos de experimentación animal, siendo menos los realizados en humanos.

Los primeros estudios epidemiológicos y observacionales demostraron que las tasas de osteoporosis y fracturas en mujeres asiáticas, eran muy bajas comparadas con la población occidental, atribuyendo tales efectos al consumo de soja. Cabe pensar que debido a su acción estrogénica, las isoflavonas resultarían más efectivas durante la menopausia, cuando los niveles de estrógenos son deficientes.

Ensayos clínicos realizados con ipriflavona (una isoflavona sintética), pusieron de manifiesto en cómo la administración de la misma en dosis de 400 a 600 mg/día ayuda a prevenir la pérdida ósea que sigue a la menopausia, al inhibir el reclutamiento de los osteoclastos.

Un estudio prospectivo, bastante completo, efectuado en mujeres perimenopáusicas, demostró que una dosis de isoflavonas de 80,4 g/día durante 24 semanas disminuye la pérdida de masa ósea en la columna y mejora los marcadores del metabolismo óseo.

Otros estudios realizados in vitro han demostrado cómo las isoflavonas incrementan la proliferación y diferenciación de las células formadoras de hueso (osteoblastos), así como la síntesis de colágeno en cultivos tisulares. La adición de genisteína y daidzeína a un medio de cultivo de hueso femoral de rata, tuvo un efecto formador sobre el hueso, a juzgar por el aumento en el contenido de calcio y fosfatasa alcalina (marcador óseo).

En resumen, son numerosos los estudios que parecen confirmar cierto efecto protector de las isoflavonas sobre el hueso, como ponen de manifiesto la reducción de los niveles sanguíneos de varios marcadores de la resorción ósea y el incremento de los niveles de marcadores de la formación del hueso.

Sin embargo, de momento no se ha instaurado su uso como tratamiento, sino como profilaxis de la osteoporosis. Se sigue investigando para corroborar su eficacia y conocer con más claridad su mecanismo de acción, aunque los resultados obtenidos hasta el momento no cabe duda que son muy prometedores.

Además, el consumo de isoflavonas en las dosis empleadas es seguro según diversos estudios y no existen datos experimentales que demuestren algún tipo de toxicidad en humanos y animales.